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114 años del robo que convirtió a la Mona Lisa en la pintura más famosa del mundo
El 21 de agosto de 1911, el Museo del Louvre despertó sin su obra más emblemática: la Mona Lisa. El ladrón fue Vincenzo Peruggia, un obrero italiano y exempleado del museo, quien aprovechó las débiles medidas de seguridad para sustraer la pintura sin levantar sospechas.
El robo causó un escándalo internacional, con la policía interrogando incluso a Pablo Picasso y al poeta Guillaume Apollinaire. La obra permaneció oculta en un baúl durante más de dos años, hasta que Peruggia intentó venderla en Florencia y fue arrestado.
Aunque declaró que lo hacía por “patriotismo”, al creer que la pintura había sido robada por Napoleón, fue condenado a poco más de un año de prisión.
El escándalo mediático convirtió a la Mona Lisa en un ícono mundial. Desde entonces, el Louvre reforzó su seguridad, y hoy la obra se exhibe tras un cristal antibalas, protegida por sensores de movimiento.
Más de un siglo después, el robo sigue siendo considerado uno de los crímenes artísticos más audaces de la historia.
