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Alertan sobre la llegada de una Súper Tormenta más devastadora que un huracán en EE.UU.

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Científicos advierten sobre los peligros de los Nor’easters, fenómenos cíclicos que afectan la costa este del país.

Expertos en meteorología de Estados Unidos han advertido sobre la inminente llegada de una Súper Tormenta, un fenómeno natural potencialmente más devastador que un huracán. Se trata de los Nor’easters, sistemas ciclónicos de gran intensidad que afectan principalmente la costa este del país entre los meses de septiembre y abril.

A diferencia de los huracanes, cuya peligrosidad suele estar asociada con la fuerza de sus vientos, las Súper Tormentas representan una amenaza mayor por sus intensas nevadas, inundaciones severas y oleadas de aire helado.

De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), estos sistemas se forman cuando el aire frío proveniente del Ártico, transportado por la corriente en chorro polar, se encuentra con aire cálido y húmedo del océano Atlántico, generando condiciones propicias para tormentas intensas.

Los estados que se encuentran con mayor riesgo ante este tipo de eventos incluyen:

  • Georgia
  • Nueva Jersey
  • Nueva Inglaterra
  • Philadelphia
  • Washington
  • Atlanta
  • Baltimore
  • Maine

Historial de tormentas extremas

Entre las Súper Tormentas más recordadas por su letalidad e impacto se encuentran:

  • La nevada de 1988, que paralizó gran parte del noreste del país.
  • La tormenta del “Miércoles de Ceniza” (1962), que causó daños costeros severos.
  • La nevada de New England (1978), una de las más intensas registradas.
  • La Súper Tormenta de marzo de 1993, que afectó a más de 20 estados.
  • Las tormentas invernales de Boston en 2015, que provocaron récords de acumulación de nieve.

Aunque aún no se ha confirmado una fecha específica para el próximo evento, los científicos insisten en la urgencia de monitorear estos sistemas climáticos y preparar a la población, ya que su impacto puede superar al de muchos huracanes. La temporada actual de huracanes se mantiene activa en el Atlántico y el Pacífico, lo que aumenta la preocupación ante posibles interacciones entre fenómenos meteorológicos.